Hace más de dos años, el glifosato se dispersaba sin control por el aire, cayendo sobre montañas, valles y bosques de nuestro país, su objetivo, fue acabar con los cultivos ilícitos, hizo tambalear la economía ilegal, y su constante uso, afectó a las poblaciones cercanas, asimismo acabó considerablemente la fauna y flora nativa de algunos lugares.

A partir de estos problemas, se conoció el resultado de varios estudios, que en su mayoría demuestran lo que por pura ingenuidad se sabía, que su uso es perjudicial para la salud, tanto por su propagación en las afluentes hídricas, como también la contaminación en algunas verduras y frutas que se encontraban cerca de las fumigaciones, así que su uso se suspendió.

Actualmente, con el aumento de violencia y disputas en algunos lugares del país por causa de cultivos ilícitos, el Consejo Nacional de Estupefacientes aprobó de nuevo el uso del glifosato, esta vez se dispersará a nivel del terreno y con una serie de normas para que no llegue a ser un riesgo para la vida de cualquier ser. Es difícil volver a confiar en un veneno que fue detectado como agente cancerígeno, aunque sea de bajos niveles, es como convivir con un asesino que ha sido tratado para que ya no sea “tan asesino” ¿Confiaría usted en él de nuevo?

Tener los conceptos claros nos ayuda a entender las cosas de una mejor forma, el glifosato es un herbicida que ataca las enzimas de las plantas, haciendo que no puedan desarrollar ni producir aminoácidos ni nutrientes, y a falta de éstos, en pocas horas la planta se descompone y finalmente muere.

¿Qué tan seguro es el glifosato? Según algunas organizaciones como Monsanto basados en entidades como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, EAP nos explicó que este químico ataca sólo a las enzimas que están presentes en las plantas, así que no hay riesgo en los humanos de enfermarse por éste herbicida, sin embargo, años atrás el Ministerio de Salud y Greenpeace también daban a conocer algunas consecuencias de su uso prolongado, entre las cuales se encontró ; cuatro tipos de cáncer: Hepático, Páncreas, Riñón y Linfoma; y problemas crónicos vinculados a la reproducción y desarrollo de los humanos, como lo pueden llegar a ser, defectos de nacimiento y Mal de Parkinson, entre otros problemas más.

Por supuesto, a mayores palabras, mayores investigaciones y mayor preocupación frente al uso del glifosato, es por esto que el gobierno ha decidido disminuir la concentración de este, para evitar aún más problemas de salud, regulando su cantidad y propagación, por ejemplo, ahora por 1 litro de glifosato se va utilizar 39 litros de agua, algo que no supone un peligro para el país según algunos defensores del proyecto, algo que además demuestra que no se aprendió nada del pasado fenómeno del niño, que casi nos deja sin luz a falta de agua. Pero tranquilos, no hay mayor riesgo para la salud, pues no va ser la ducha de veneno con glifosato puro, que antes caía del cielo.

Como siempre, las decisiones recaen sobre diferentes sujetos y nos ponen a escoger entre lo que hay que erradicar primero y lo que no, si se permite un crecimiento de la ilegalidad y delincuencia debido a los cultivos ilícitos, o si se erradica haciendo que los habitantes de las regiones afectadas puedan llegar a enfermarse por la fumigación.

Entre las zonas con mayor presencia de cultivos ilícitos se encuentran: Meta, Bolívar, Cauca, Huila, Caquetá y Vaupés. Cultivos que van desde la siembra de Marihuana hasta de Coca. Son regiones donde hay una alta diversidad en cuanto a fauna y flora, grupos étnicos importantes, nacimientos de ríos y cultivos de todo tipo de alimentos indispensables. Espero que la tierra aguante ahora, este veneno que años y años ha afligido a estos departamentos.

Hay que mantener un equilibrio que beneficie a la sociedad, que por una parte acabe con el narcotráfico, pero que, por otra, no afecte a las personas, animales o plantas con tal de lograr ese fin. Si bien, la cantidad y distancia de fumigación con el glifosato, va ser menos en cuanto a propagación, lo mejor que podemos aportar, son alternativas que tengan 0% de probabilidad, de enfermar a quienes viven en nuestra adolorida patria, que no se salva por ninguna parte, de pagar las culpas de personas que sólo la quieren explotar.

Aprovechando que estamos en una época donde queremos la tan anhelada paz, es posible que los cultivos ilícitos empiecen a disminuir sobre el territorio colombiano. A continuación, daré algunos sencillos ejemplos que podrían remplazar el uso del glifosato en el país.

Como siempre es mejor “prevenir que curar”, en este caso, es mejor “prevenir que envenenar”, una vigilancia preventiva, ayudaría a evitar usar decisiones tan radicales después, sin embargo, esto supondría educar a todos los habitantes del país sobre las actividades económicas de cualquier tipo.

Se podrían crear campañas de eliminación manual, en vez de gastar tanta agua, tantos hombres, tanto veneno, y con esos recursos, disminuir la tasa de desempleo, dando trabajo a personas que puedan eliminar el problema de raíz o mejor, la planta de raíz.

También se podría recurrir a técnicas antiguas, si lo que se quiere hacer, es que la planta muera por falta de producción de nutrientes, que es lo que al final de cuentas el glifosato hace, entonces debemos cubrir el sol. Se podrían utilizar telas negras que taparan las plantas y luego ser reutilizadas en otros campos.

Estas soluciones son algunas cosas que he pensado, basándome en el equilibrio, ya que el bien común está, en pensar estrategias que beneficien mutuamente a la sociedad, por una parte, eliminando los campos donde los criminales ganan económicamente y por otro lado erradicando focos de inseguridad de una manera más natural, pero, sobre todo, cuidando la salud del ecosistema y de las personas.

Hace poco murió uno de los grandes escritores del país, Fernando Soto Aparicio, un gran autor colombiano, recordado por la mayoría de personas por ser el creador de grandes obras, como por ejemplo ´La rebelión de las ratas’ una de las 44 novelas que narran las distintas problemáticas que el país ha padecido, contándolas a partir de diferentes situaciones y distintos personajes.
El fallecimiento de este autor, no tuvo mayor relevancia que la de cualquier escritor que apenas es medianamente reconocido, homenajes que no pasaron más allá de publicar viejas entrevistas en portales literarios o periódicos, nombrar sus obras más reconocidas en algunos medios y hacer algunos eventos que no salieron de Boyacá, lugar donde nació. En pocos días se olvidó el asunto y a las generaciones actuales no les hicieron comprender la importancia de un escritor como él en nuestro país.

Recuerdo que cuando Gabriel García Márquez murió, las noticias no pararon en meses, contaron hasta agotar la información, mostraron todo su trabajo, se crearon por montón: afiches, portavasos, e incluso servilletas con su cara, frases que él había dicho en algún momento fueron compartidas por miles de personas en todo el mundo, por medio de las redes sociales. Inclusive actualmente aún se habla de él como si nunca hubiera partido y es referencia para todo escritor novel.

Estos grandes escritores como lo fueron Gabo y Fernando Soto Aparicio, más allá de su imagen y de sus obras más importantes, los hechos que nos contaron en todas sus publicaciones hechas desde sus primeros pasos como escritores, narran temas considerables sobre nuestra cultura en un ámbito nacional, abarcando en todo sentido, el lado humano de una sociedad llena de diversidades e ideologías.

Fernando Soto Aparicio nació en el pueblo de Socha, Boyacá, un pueblito de casas coloniales y apenas 4000 habitantes, desde muy joven se dedicó a la literatura, escribió en distintos géneros, y fue periodista como columnista de opinión, en varios periódicos importantes del país. También fue poeta, dramaturgo, guionista y profesor, entre más profesiones que tuvo a lo largo de su carrera.

Mientras el realismo que Gabriel García Márquez plasmaba en sus obras era mágico, el realismo de Fernando Soto Aparicio se basaba en el humanismo, la cotidianidad y los conflictos sociales de un país marcado con los horrores de la explotación, la violencia, la desigualdad social, la injusticia y la ignorancia entre más cosas.

En sus obras, podemos leer el objetivo claro de él de denunciar y visibilizar aquellos de los peores problemas que pueden existir, y que existen aún, en el país, por ejemplo, el tema de la explotación laboral, que es expuesto en su novela ‘La rebelión de las ratas’. En toda su carrera, en publicaciones anteriores ya estaban presentes varios temas más, en su mayoría problemas sociales. ‘Bienaventurados’, ‘Viajes al pasado’, ‘Mundo roto’, poemas y más escritos que él creó como: ‘La paz sea con nosotros’, ‘pasos en tierra´, aunque sean obras de los 80s parecen que hubieran sido hechas para estos tiempos en los cuales se habla sobre paz y solución de conflictos.

A Fernando Soto Aparicio podemos recalcar su gusto por llegar a varias audiencias, si bien tiene poemas de amor dedicados a la mujer, también tiene libros destinados a un público infantil como ‘Guacas y guacamayas’. La realidad social no es un tema de unos pocos, es un concepto que nos afecta a todos y que no discrimina, edad, sexo, educación ni religión.

Desde los 6 años, este autor ya tenía una pasión consagrada a la escritura, y una fuerte preocupación frente a lo que pasaba a su alrededor, en la sociedad. Muchos medios y personas han resaltado varias de sus obras, pero no profundizan en los trasfondos de éstas, ni en su implicación en estos tiempos, donde muchas de las situaciones que Fernando Soto Aparicio nos narró en sus libros, siguen siendo reales y se ven a diario, por ejemplo:

La Injusticia: En el cuento ‘Mientras Llueve’ la protagonista Celina es acusada de un crimen que no cometió, esta problemática la vemos a diario, las personas acusan a otros de todos sus males, el problema es el castigo que personas inocentes pueden llegar a recibir y el cual puede acabar con sus vidas.

La Violencia: En su obra ´Después empezará la madrugada’, un pueblo tranquilo y pacífico es interrumpido por un grupo de hombres, que quieren arrasarlo y quemarlo por completo, ya lo han hecho en otros pueblos y quieren comenzar otra vez. A diario los pueblos con tradiciones culturales en nuestro país, son arrasados por el conflicto armado, en muchos de estos viven personas que, por causas ajenas, dan su vida, algo muy real y que Soto nos ilustra desde esta novela.

La Sociedad y la Religión: “Proceso a un Ángel” trata sobre la quema de brujas en pleno siglo XX, nos muestra como una niña es juzgada por falsos milagros, en esta obra encontramos aspectos culturales de los pueblos muy ligados a la religión, a sus creencias, pero también al trato de los niños en esta sociedad, a su falta de cuidado y de amor por parte de sus padres.

La Vida: “Todos los ríos son el mismo mar”, es una novela, donde el autor bajo tres puntos de vista hace reflexionar al lector sobre el tema de la eutanasia, tema de debate actual e incluso global. El límite entre el amor y la muerte, los pensamientos de una sociedad que está esclavizada a preceptos antiguos. El autor nos deja en claro que la vida es un derecho y no un deber.

Estos cinco conceptos, no son sólo lo único que este autor ha tratado en todas sus obras, apenas les he traído algunos de los temas más importantes, para que al menos tenga la curiosidad de interesarse por alguna que otra obra que mencioné, pero sobre todo para que las generaciones actuales reflexionen acerca de lo que los rodea y aprendan que más allá de su jardín, existen historias como las que Francisco Soto Aparicio nos ilustró sobre Colombia. ¡No olvidemos a este gran maestro!

Vivimos en un mundo paradójico, en un país contradictorio, un lugar donde los discursos no son coherentes, donde todo sentido humano se pierde por los intereses de pocos y en donde nadie tiene segura su vida.
Mientras el Bronx en Nueva York es un condado, el cual alberga un gran número de habitantes, en donde existen varias universidades, hospitales y turismo, por el contrario, el Bronx en Colombia, es una calle, donde el sentido común es llevado por las drogas, la locura y la delincuencia.

Ver como la niñez y la juventud se pierde en el Bronx, al lado del centro político de la capital, es un hecho devastador para la sociedad, la cual ciegamente ha dejado que el problema se siga manteniendo. Este lugar no se descubrió sólo hasta ahora, se sabe de su existencia desde hace 10 años o más y nada importante allí se ha resuelto, más allá de sólo reconocer su presencia y una que otra brigada que no soluciona los problemas a largo plazo.

La calle del Bronx, que en realidad abarca cinco cuadras, es un sitio peligroso, el cual al igual que un vórtice, se expande, atrae allí todo tipo de males y personas. Es mentira que en este lugar sólo convivan indigentes, la facilidad de acceder a todo tipo de cosas ilegales ha generado que lleguen varias personas que busquen comercializar cosas ilícitas y también consumidores, como estudiantes, niños, madres con bebes sin hogar, mujeres pérdidas de todas las edades e igualmente hombres, que alguna vez fueron importantes en sus hogares, perdiendo y dejando atrás todo vestigio de humanidad y valores.

¿Cómo puede existir un sitio así, a pocas cuadras de una base militar? ¿Cómo puede estar cerca de lugares donde se decide el futuro de nuestro país?, ¿Cómo es posible que más de 200 estudiantes y en su mayoría menores de edad, vayan a fiestas en este lugar?, entre uno más analice el tema, más paradojas y hechos ilógicos se encuentran.

Hace más de 7 años, cuando presté el servicio social en el colegio con la policía, conocí la existencia de ese lugar, de el nos decían que era un sitio absorbido por el crimen, allí los ladrones ponían en venta aquellas cosas que hurtaban, que estaba a la venta todo tipo de productos, entre ellos drogas, armas e ilegalidad en general, pero que también había riesgos que no cualquiera aceptaría para aventurarse a tal lugar, como la persecución por bandas criminales, o la estafa con productos robados. ¿Quién con un mínimo sentido común iría sólo para comprar cosas que además fueron robadas, exponiendo además su vida?

Es un lugar, que es de imaginarse como la Deep Web en Internet, un sitio profundo con todo tipo de cosas, muchas veces horripilantes y macabras, un mercado negro. donde se puede conseguir cualquier material ilegal con el fin de hacer daño a la sociedad. Es indignante que luego de tanto tiempo, más de tres administraciones locales, no hayan podido solucionar lo que pasa allí, y en cambio este lugar siga creciendo en todo sentido. ¿Qué magnitud alcanzará este lugar? ¿Se convertirá con el tiempo en otro cartucho y posteriormente después en un parque?

Este tema se le escapa de las manos a cualquiera por la intimidación, la persecución, las bandas criminales que allí operan, las cuales dificultan el accionar de la ley, porque al ser un centro económico de la ilegalidad tan fuerte, el control por mantener este sitio, es de vida o muerte, desde secuestros hasta torturas a los pocos que han llegado a infiltrarse en la red que allí opera.

A diferencia del cartucho, el cual sólo era el centro de reunión de varios consumidores, este sitio es el centro de la comercialización de lo ilícito, de mafias que tienen en su poder sectores como el narcotráfico, la prostitución o la venta de armas.

El problema está llegando a las casas de las personas, por medio de las redes sociales, donde se están empezando a incitar a los menores para que vayan a estos sitios, habló de “estos” porque tristemente el Bronx no es el único, en varias ciudades en toda Colombia, existen lugares así e incluso peores, que, aunque están a los ojos de todos, siguen invisibles.

Sólo preguntas nos salen acerca de este tema, paradojas que más allá de la lógica no se pueden comprender, donde nadie se ha atrevido a mantener un control, y donde la falta de la justicia se ha visto. Mientras las administraciones sigan pasando y no solucionen este problema, nos encontraremos con más madres que van a buscar a sus hijos allí, con la única esperanza de encontrarlos al menos vivos, donde los niños que nacen luego son invitados a hacer parte de una cultura macabra y oscura de la sociedad, donde los alucinógenos son el pan para seguir muriendo toda su vida.

No creo que exista una guerra limpia, ni sucia, guerra es guerra, y la estrategia para ganar frente al otro, es aprovechar las ventajas que tienen a su disposición para demostrar su poder. Las víctimas siguen estando en el medio, no son reparadas y mucho menos nombradas como una parte fundamental y las noticias que vemos a diario, nos dejan más incertidumbres que seguridades.


Estamos en un tiempo hostil, donde los poderes políticos, líderes y dirigentes se encuentran en constante agresividad, acuerdos prematuros se firman y no existen garantías de educación, ni de seguridad. vemos un futuro muy nublado.

Te comprendo si quieres dejar todo atrás, subirte a un avión y salir del país dejando que todo siga su curso. Actualmente se habla de justicia, de paz, de resistencia civil, sin embargo, todos estos discursos quedan cortos en materia de soluciones, frente a lo que el país ha afrontado en toda su historia y sobre todo lo que la sociedad afronta en su diario vivir.

Fallidos intentos de negociar la paz, han dejado como resultado que mucha gente ya no crea en tratados, en acuerdos, en arreglos, pues han sufrido las consecuencias de estos por parte de los actores involucrados; desplazamiento forzoso, secuestro, intimidación, falsas promesas, como para nombrar algunas cosas que, a pesar de tanto discurso de paz, siguen pasando en el país y que han generado la inseguridad en distintos sitios.

Cada persona que habita esta nación, tiene un rol en la sociedad, intenta sobrevivir en un mundo que, en vez de darle seguridad, le genera más incertidumbre acerca de su futuro, el de su familia o conocidos, y a veces siente que sus representantes políticos están interesados en sólo un tema, olvidando otros problemas de mayor importancia.

Todos luchamos por tener la mejor calidad de vida, hoy en día, nos rige la supervivencia del mejor adaptado a un mundo globalizado, y aquellos que no están en este grupo, dependen enteramente de la economía informal, intentando conseguir un futuro mejor para su familia, esclavizandose en horarios laborales extensos, exponiéndose a empleos que podrían significar algún problema para la salud, siendo parte de empresas donde la explotación laboral es frecuente y diaria.

Tener incertidumbre, significa estar en un país del cual no tenemos garantía de que algo o alguien va responder por nuestras necesidades, ni por nuestra protección, nos crea miedos en aquellas cosas que pueden desestabilizarnos, obligándonos a afrontar una vida provista de lo necesario para poder estar seguros de nuestra supervivencia, encerrándonos en nosotros mismos y aceptando una vida llena de miedos y metas básicas que no nos dejan avanzar.

Saber que no tenemos nada seguro, nos genera desconfianza. Muchas personas por encontrar aquello que les permita estar estable en su vida, caen en las redes de dependencias que prometen algo más allá de la muerte y bienestares de la vida, buscando en éstas la seguridad que el gobierno no les da, el problema es que muchas de estas entidades se mueven bajo discursos de fe para fines políticos o religiosos. ¿En dónde buscamos protección, seguridad y certeza en estos tiempos de guerra y paz?

El sociólogo Zygmunt Bauman en su libro ‘En busca de la política’ ha analizado la sociedad a partir de la interacción con las personas, para conocer si somos controladores o controlados, si nos comportamos “para” hacer las cosas o “por” hacer las cosas, nos muestra, cómo la incertidumbre se ha vuelto un estilo de vida, con la cual convivimos a diario, salimos de la casa sin estar seguros de si volveremos, afrontamos exámenes públicos sin saber si nos irá bien por desconfiar de nuestro sistema académico, preferimos coger taxi a exponer nuestra integridad en un transporte masivo, estos son ejemplos de que vivimos con la inseguridad de una manera cotidiana.

Buscar la protección, la seguridad y la certeza en estos tiempos es difícil, sin embargo, está en cada uno empezar con su familia, dando ejemplo a sus hijos, creando ambientes de confianza en cualquier lugar, de está manera es posible que no sólo demostremos vivir con tolerancia, sino además estamos generando paz en nuestra sociedad, creando zonas seguras para nuestros seres queridos en un futuro, a través del respeto, la convivencia y la tolerancia.

Que triste es, que en pleno Siglo XXI, no podamos disfrutar el país de una manera completa, no podamos caminar tranquilamente de noche ni recorrer sus montañas en diversas regiones, no se pueda investigar tranquilamente sobre los miles de cosas que la historia nos dejó por miedo a ser secuestrados o desaparecidos. De todas maneras, dependemos de que se logre la paz, si no, seguiremos viviendo en un lugar donde buscamos la protección tratando de no exponernos, de no recorrer las calles de nuestra ciudad por miedo a robos, encerrándonos en nosotros mismos, buscando siempre la individualidad, intentando no estar en un sitio en el que no nos han llamado, generando desinterés en temas nacionales por ya no creer en promesas.

No estoy en contra del proceso de paz, este es un acuerdo que está buscando precisamente darnos la seguridad en este país, por supuesto, seguirán existiendo robos, criminales, bandas, pero ir mejorando de a poco esté país, es retornarles la confianza a las personas en varios ámbitos.

Actualmente vivimos en un país donde por el momento, la única certeza es la muerte, no se sabe ni cuándo ni dónde, pero sucederá. Ojalá más allá de discursos sobre resistencia civil o sobre cómo acordar la paz, podamos tener seguro nuestro diario vivir, saber que podemos caminar en una ciudad segura, libre de violencia, de cadenas que nos amarren y no nos permitan conocer este gran país, que se ha visto manchado por la sombra de la injusticia y la inseguridad, para así darles la seguridad y la certeza del bienestar a las siguientes generaciones.

Venezuela necesita un proceso de paz entre el gobierno y su propio pueblo. Las personas están cansadas de los discursos políticos del presidente Nicolás Maduro y de su forma de ejercer el poder. Lo que allí está sucediendo, va a transformar a ese país, en una próxima Corea del Norte, otra nación, en donde a las personas les han quitado sus ilusiones y esperanzas.
Entre todo tipo de hechos y denuncias que se comparten por redes sociales, aparecen en estos países, miles de casos de gente luchando, resistiendo, tratos injustos y en las peores ocasiones inhumanos que se han ejercido a través del tiempo contra la población. No es invención de alguien, nadie acusa al otro sin pruebas, las barbaries que estos gobernantes cometen, han sido registrados a diario y la gente espera con ello, que la comunidad internacional solucione “algo”. ¿Seguirán esperando?

Corea del Norte es un país subyugado a un tirano, no hace falta mencionarlo ya que incluso Hollywood le ha dedicado películas por su estilo de gobierno tan incoherente en este siglo como: el desarrollo científico dedicado al factor nuclear, el bloqueo de la comunicación internacional, prohibiciones y tradiciones rigurosas, seguridad extremista que incluso lleva a que cada extranjero que entre, sea investigado y en lo posible interrogado por el gobierno para conocer sus fines, entre más cosas.

La gente no solo vive atemorizada en un país así, sino además bloqueada y sin acceso a mecanismos como el Internet o la televisión mundial, sólo conocen lo que el mismo gobierno les cuenta en sus circuitos cerrados de comunicación. Este extremo lleva a que año tras año, varias personas intenten escapar para lograr llegar a un lugar donde puedan cumplir el sueño de la libertad o para que al menos sus familiares, tengan un futuro lleno de bienestar y seguridad.

La diversidad y la esperanza es un sueño irrealizable para algunas personas que allí habitan. Nadie tiene el derecho de pensar diferente, los periodistas internacionales que se aventuran a ir allí, son juzgados e interrogados por sus contenidos, como el reciente caso del periodista Rupert Wingfielf Hayes quien apenas hace unos días fue expulsado por hacer contenidos sobre la realidad del país, algo que no le agradó en nada al gobierno coreano.

Es complejo y muchas veces imposible, vivir en naciones donde no hay la mínima preocupación por el bienestar de su pueblo, donde no existe libertad de expresión, pues la única libertad sólo obedece a la postura oficial de un gobierno, claro está independientemente del lado que sea, sea de derecha o izquierda, esto no es característico sólo de un bando o facción. Cualquiera con un poder importante, si no está preparado para tan gran responsabilidad, puede llevar a su país al caos y peor aún a la guerra.

Venezuela va por ese camino, Nicolás Maduro no es la persona adecuada para el cargo de presidente, lo ha demostrado a lo largo de sus discursos, de sus actuaciones y tristemente de sus mandatos y reformas.

Nada de lo que propuso cuando lanzó su campaña presidencial se ha realizado, su plan comprendía 12 puntos en los que defendía el bienestar del pueblo, la diversidad y el crecimiento en cultura, educación y economía de Venezuela, palabras bonitas que no llegaron nunca a materializarse.

El primero de estos puntos sostenía que su gobierno, más allá de ser popular iba a estar articulado por el pueblo, la realidad es que apenas el pueblo eligió unos representantes de la oposición, la guerra política empezó. Otro punto, el tercero en su plan, habló acerca de construir un movimiento de paz y vida, la realidad es que a diario vemos un país caído en la hambruna, en la violencia callejera, en la delincuencia común y sumiso frente a lo que Maduro ordena. El cuarto punto tocó la recuperación económica nacional, la realidad es que actualmente Venezuela muere económicamente, sus habitantes ya no consiguen productos básicos, la falta de alianzas con Estados Unidos dificulta el acceso al mercado internacional. El sexto punto nombró la lucha contra la corrupción, la realidad es que la corrupción nace dentro del propio gobierno. El octavo punto buscó estabilizar el sistema eléctrico nacional, la realidad es que el fenómeno del niño demostró la falta de preparación. Y un punto final para profundizar y tal vez el más importante, tenía la idea de crear una revolución cultural y comunicacional para fortalecer los valores de la patria, valores, que, en la realidad, han estado defendidos con sangre, muertes, violencia y militarización.

“Venezuela es una olla a presión” lo argumentaba Capriles hace poco, sin embargo, es algo que ya se sabía. Hay que tener en cuenta que muchos de los males que padece Venezuela no surgieron con Nicolás Maduro, en el anterior gobierno ya había estragos: la inflación siempre alta, el PIB en constante crecimiento, la escasez ya existía por la eliminación de alianzas internacionales por causas nacionalistas y discursos históricos sin fundamentación, entre muchas cosas más. El gobierno actual sólo aceleró los males y llevó al país a una crisis inminente que no se sabe cómo va a terminar.

Es ilógico que alguien que defienda el proceso de paz de Colombia, no defienda la paz de su país y ataque con miedo y escasez a su pueblo. Últimamente se están observando movimientos militares, pareciera que van a entrar a una guerra sin saber contra quién, tal vez tenga miedo de que, de un momento a otro, la gente intente derrocar su gobierno, cansados de tanto abuso, humillación y atraso económico en su país. Venezuela tiene que tener la fortaleza para intentar cambiar su nación, tiene que darse cuenta de que hay que construir un mejor país para sus generaciones, sino se convertirá en una Corea del norte, en una sociedad sin derecho a hablar con el mundo, que acoge el miedo, la opresión y el temor como la única alternativa para al menos vivir.

Este año, la FILBO estuvo llena de autores, editoriales, libros, artistas, diseñadores y cientos de creadores más. Hubo conferencias con grandes personalidades como la Premio Nobel de Literatura del 2015 Svetlana Alexievich, Fernando Vallejo, entre otros, asimismo conocimos algunas cosas de Holanda quien fue el país invitado esta vez, este nos enseñó arte, diseño, arquitectura, historias de vida y enseñanzas de su sociedad.

Por supuesto que no era una feria que teníamos que dejar de pasar, así que fuí y fotografié algunas cosas que me llamaron la atención.


El pabellón de Holanda estuvo lleno de diversos ambientes, por un lado nos encontramos con murales que enseñaban los mapas de Jan Rothuizen, artista que yo desconocía y el cual me cautivó con su trabajo.


Estas fotografías hacen parte del mapa mental de Amsterdam.

Luego encontré la exposición de la vida de Ana Frank, quien vivió el periodo de terror de la Alemania Nazi, conocí su historia de un modo más completo por medio de maquetas, afiches y narradores, también estaba expuesto su diario y el parche que la señalaba como judía.




Algunas bicicletas que se han creado para ayudar a la sociedad holandesa en ámbitos de movilidad, pero también de conciencia ambiental y esparcimiento.


Estos dos modelos estuvieron expuestos y explicados detalladamente, pues es una tecnología de gran importancia en los Países Bajos. 


¿Lámparas dientes de león? Holanda es creatividad e innovación.


Holanda es arquitectura, maquetas y urbanismo, al fondo los famosos tulipanes.


En otros pabellones encontré algunas cosas como esta versión gigante de don Quijote de la Mancha, con unas ilustraciones espectaculares.


Y a un prócer de la patria, el cual le dije que posara natural para una fotografía.


Esta vez la Filbo no excluyo a nadie, existió espacio para todos. 


 Por fin el libro que en la feria pasada no encontré.
The zombie  survival guide de Max Brooks


El diseño del pabellón de Holanda


Algunos stands fueron bastante creativos.


Algunos libros que adquirí en esta feria, los pueden consultar en mi Goodreads. 



El día de ayer salió mi primera columna de opinión 'Apuntes de Santiago' en el periódico El Espacio de la ciudad de Bogotá-Colombia, acerca del uso de la información que se expone públicamente.

Para Consultar el periódico versión digital click aquí


Si quieres leerla completa aquí la encuentras .

El Espacio, Bogotá- Colombia  3 de mayo de 2016
Columna Apuntes de Santiago
Por Ángel David Santiago Molina

Estamos en una era donde la información ya no es secreta, por medio de novedosos métodos se han descubierto las turbiedades de los gobiernos y de algunas empresas, el velo del secretismo se ha expuesto y miles de datos ocultos han salido a la luz pública, sin embargo, luego de varios meses, este contenido ya no tiene la misma importancia.

Si recordamos un poco, desde el 2009 Wikileaks ha sacado a la luz cientos de correos de diferentes gobiernos, los cuales contienen conversaciones que afectan a las sociedades de cada país, he encontrado y visto en estos la corrupción por parte de algunos gobernantes o líderes políticos, que bajo cuerda venden lentamente los países a otros gobiernos.

El tiempo avanza y distintos acontecimientos acaparan las agendas de los medios nacionales e internacionales, en su mayoría noticias sin importancia, ocultando así los polémicos datos descubiertos anteriormente, borrándolos, desapareciéndolos de la vista cercana de la sociedad. ¿Pasará lo mismo con ‘Panama Papers’ en uno, dos o tres años?

No necesitamos ser hackers y tener conocimientos avanzados en sistemas para acceder a los archivos que han salido a la luz, grupos como WikiLeaks han descubierto y puesto a la disposición de cualquier usuario en su sitio web la información, sin embargo, el periódico alemán ‘Sueddeutsche’ que en colaboración con más periodistas revelaron la polémica de ‘Panamá Papers’, no quiere publicar la mayoría de documentos por algunos motivos. Tal vez no quieren crear alertas tempranas de corrupción sin una investigación profunda y exhaustiva de cada uno de los datos, que hasta el momento reúnen más de 2 teras de información.

En este momento es cuando cuestionamos el uso de la información que publicamos, si queremos sacar a la luz estos documentos por cumplir con el derecho de la sociedad a estar informada, o publicar para crear acción y generar en las personas llamados de activismo.

Lo que encontramos en Wikileaks con relación a Colombia fue bastante grave, pero luego de que salió a la luz y se nombraron , nadie los investigó a fondo, en aquellos correos hay información sobre la participación del gobierno de los Estados Unidos en ámbitos militares y gubernamentales en el país, también la preocupación del gobierno por su imagen desde que empezaron aparecer los falsos positivos, entre otras cosas más podemos ver cómo el gobierno a falta de una entidad sin corrupción le pide a Estados Unidos por medio de su Embajador, ayuda en temas de seguridad nacional, estos y más ‘cables’ como Wikileaks denominó a los correos, los puede encontrar, leer y disgustarse durante horas en el sitio web de esta organización.

En Colombia no existen grupos de investigación serios y profesionales, que analicen cada información que tenga que ver con el país, esto demuestra que no hay una preocupación fuerte frente a lo que nos puede afectar como sociedad.

Un grupo de periodistas, que hace poco es tendencia por una película que muestra su labor investigativa, es ‘Spotlight’, este fue un caso real donde se encontraron algunas entidades como la Iglesia Católica, algunos grupos de abogados y varios periodistas, que habían ocultado y manipulado información sobre casos de pederastia tiempo atrás para no dañar la imagen pública de la Iglesia. A pesar de que los casos delictivos eran de hace 20 o 40 años atrás, la investigación y el estudio que realizó ‘Spotlight’ sobre todas las posibles versiones y fuentes, creó un trabajo completo y profesional que sacó a la luz cientos de sacerdotes condenados por delitos sexuales contra menores de edad en todo el mundo. En este caso aprendimos acerca del uso de la información, aunque haya sido guardada años atrás.

A diario nos encontramos con noticias sobre miles de muertos o videos sin importancia, y muy pocas tienen que ver con grandes delitos financieros. Es información que, a diferencia de los robos en las calles, no es mostrada rigurosamente al público, creando un ambiente de ignorancia frente a estos temas económicos.

Para explicar un poco los delitos fiscales, que es la mayor importancia de la investigación en los ‘Panama Papers’, son aquellos que empresas y personas cometen al defraudar al sistema económico de algún país, ya sea para obtener beneficios financieros o esconder la procedencia del dinero.

Por ejemplo, a través de paraísos fiscales o ‘banca offshore’ se cometen innumerables delitos fiscales, en estos se permiten evadir impuestos nacionales o tener privacidad en cuanto a la fuente del dinero. Algunos de estos delitos salieron a la luz con ‘Panama Papers’ donde la empresa ‘Mossack Fonseca’ ayudó a sus clientes a seguir financiando sus negocios ilegales, como por ejemplo la guerra en siria, dineros del narcotráfico, ocultación del capital de grandes empresarios y personas, entre las que se encontraron presidentes, expresidentes, artistas, políticos de diferentes gobiernos, entre otros más.

Panamá es solo uno de al menos 30 lugares que existen en el mundo y que funcionan como paraísos fiscales, donde aquellos empresarios a costa de la explotación de diferentes recursos, personas o cosas, trasladan sus empresas para no ser afectados por leyes en donde realmente trabajan, de esta manera evaden el pago de impuestos por sus actividades las cuales afectan a distintas comunidades.

Y como siempre existen víctimas, entre todos los papeles encontrados en Panamá, hay cientos de nombres y menciones de pueblos afectados, mujeres en venta, niños dispuestos a ser vendidos para la extracción de sus órganos, robos financieros, guerras financiadas, entre miles de archivos más de corrupción.

¿Qué hacemos con esta información? ¿La olvidamos y dejamos que sólo caiga en manos de aquellos que creemos que pueden analizarla?

La suma del dinero que fue encontrado en estas bancas ilegales podría ayudar a millones de personas que lo necesitan, por ejemplo, en países como Colombia donde en pleno siglo XXI los niños se mueren de hambre en la Guajira.


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