¿Los periodistas también debemos ser reparados?


Hablar de reparación, paz y víctimas en Colombia, es un tema que nos importa a todos y que nos afecta en muchos casos directamente o indirectamente. El secuestro de los periodistas demostró una vez más que, en Colombia, la libertad de prensa sigue siendo un riesgo para todo aquel que se atreva a investigar los problemas de esta nación.

Es importante que todos reflexionemos en lo que realmente significa la libertad de expresión, la libertad de prensa y por supuesto el derecho a la información que tenemos. Asimismo, es importante conocer que estos no son sólo discursos bonitos y libertarios que han salido del aire, sino que han sido declarados y dados a conocer en distintos marcos constitucionales internacionales y nacionales, los cuales promueven estos derechos con el fin de consolidar la tan anhelada democracia.

La libertad de expresión es el derecho que tenemos a expresarnos de cualquier forma, siempre y cuando no exceda o incumpla normativas o leyes constitucionales y no afecte a otras personas, en la misma línea, la libertad de prensa es el derecho a investigar, informar, u opinar sobre cualquier hecho, acontecimiento o postura, esto significa que somos libres de opinar, criticar y hablar sobre lo que queramos, de la forma y bajo los argumentos que queramos, nadie puede censurarte u obligarte a callar, ni siquiera el propio Estado.

Para que todos tengamos las garantías de estas libertades y derechos en un ambiente global, varios organismos, algunos internacionales otros nacionales han establecido estatutos, donde los declaran y los comparten, sin embargo, muchas veces quedan sólo para el conocimiento de unos pocos, y su difusión no es amplia ni variada en las edades, una vez más, la ignorancia cumple con el papel de censura global.

Desde la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el artículo 18 y 19 donde expone las clases de libertad, el derecho al libre pensamiento, la libertad de religión, la libertad de manifestación, la libertad de expresión, la libertad de investigar, opinar y recibir información, hasta el Marco Constitucional de Colombia, en los artículos: 5, 12, 15, 20, 23, 28, 37, 40,73, 74 y 75 de la constitución de 1991, como la inviolabilidad de la correspondencia, el derecho a emitir y recibir información, la libertad personal y de reunión, la protección en el campo periodístico, el derecho de acceso a los documentos públicos, entre más, son decretos puestos a la disposición de los gobiernos para que las personas tengan claras sus libertades.

Con estos artículos constitucionales, cualquier persona y periodista tendría la garantía de ejercer su profesión tranquilamente, sin embargo, esto no sucede, desde las bombas que Pablo Escobar explotó para callar a las personas, pasando por el robo de información, el secuestro, hasta desapariciones forzadas, es más amplia la lista de los hechos que han violado estos derechos, que los actos que enaltecen las libertades de expresión.

El Estado es la pieza fundamental, tiene que comprometerse a proteger y garantizar de que nuestros derechos se cumplan, tiene que velar por la integridad de cada uno de ellos, varios son los artículos donde el gobierno tiene la obligación de proteger la información, a los periodistas y a las personas, además debe tener la mejor disposición para que éstos cumplan con la función de informar, sin buscar alteraciones, sin encubrir o censurar.

De igual manera el Estado debe tener en cuenta la inclusión de todo tipo de personas, garantizando múltiples canales de comunicación, en todas las regiones, incluso aquellas donde hay difícil acceso, para que la gente pueda, dar a conocer sus dudas, opiniones, críticas, debates en ámbitos independientes o estatales. Un gobierno que lucha contra la censura, es un Estado que da la voz y la participación a todo el país, y juzga y condena todo tipo de hechos que intenten opacar la comunicación.

CIDH reconoce la existencia de una grave conflictividad social, es decir que, en varios países latinoamericanos, existen lugares donde los periodistas pueden ser víctimas de graves consecuencias debido a un conflicto armado, asimismo argumenta que es el Estado quien tiene los recursos y la obligación para proteger a los periodistas.



Los periodistas debemos ser reparados de todos los conflictos que han existido en este país, desde leves censuras, hasta asesinatos por ocultar la verdad, entre otras cosas más como la censura de canales, programas, voces, testimonios, hechos. Tenemos que juzgar y parar a aquellas personas o grupos políticos, militares o religiosos que tienen la necesidad de ocultar la información para que sigamos en una cultura ignorante frente a diversos temas. Esto ha sido el gran problema que siempre ha existido y no ha permitido avanzar en la construcción de paz.

Hablar de reparación, paz y víctimas en Colombia, es un tema que nos importa a todos y que nos afecta en muchos casos directamente o indirectamente. El secuestro de los periodistas demostró una vez más que, en Colombia, la libertad de prensa sigue siendo un riesgo para todo aquel que se atreva a investigar los problemas de esta nación.