¿Colombia para los colombianos?


San Victorino y otros lugares como éste en Bogotá, han vendido por décadas productos traídos de china y otros países de libre cambio, aunque la polémica estalló hace poco por el incremento de negocios de ciudadanos chinos, el discurso de “Colombia para los colombianos” aparte de ser xenófobo, no es coherente con lo que allí se vende.
Si usted quiere ropa económica, lo más probable es que en vez de ir a una tienda de Zara en el norte de la ciudad, opte por ir a San Andresito o a San Victorino donde puede conseguir lo que quiera a precios económicos casi que impensables, en su mayoría duplicados vendidos por personas de diferentes regiones del país y extranjeros.

¿“Compro a colombiano” la misma ropa china? 

El 80% del mercado que allí se vende proviene de otros países, en su mayoría de china, allí podemos encontrar entre juguetes, calzado, ropa, joyería, miles de accesorios que la gente compra a diario, hasta duplicados de marcas originales, no originales entre miles de cosas más. ¿Entonces qué es lo colombiano allí?

Algunas personas se viven quejando del otro porque surge más, o porque tiene más oportunidades de crecimiento, tener este pensamiento es medianamente entendible debido a la cultura conformista, facilista, de ocio y bebida, en que nos encontramos, si el otro me hace tener más esfuerzo para lograr mis cosas y objetivos, trato de hacer lo posible para alejarlo y que caiga en un dos por tres, de aquí algunos discursos xenófobos, que con la polémica han surgido, porque de todas maneras, sean chinos o colombianos allí venden lo mismo. ¿Dónde está la sociedad tolerante?

Muchas veces se piensa que el otro siempre ‘me va hacer conejo’ o trampa, tal vez es porque no comprendemos su modelo económico de crecimiento, si comparamos el modelo colombiano al modelo chino encontramos que, mientras que aquí se vende por unidad con un precio medio, los chinos venden a precio bajo montones de mercancía, si aquí no abrimos ni domingos ni festivos, el modelo chino atiende 24/7 un almacén.

Envidia, competencia, a veces creo que esta pelea de comerciantes tiene más tintes xenófobos que comerciales, esta gente tiene derecho a montar sus negocios siempre y cuando estén con la reglamentación necesaria, no haya nada ilegal, asimismo hay que pensar en aquellos colombianos que en el extranjero tratan de vender sus productos, ¿les gustarían que sus hijos llegarán a un país que no les dieran las oportunidades para surgir?

El cambio empieza por uno, si usted está en contra de los chinos, en contra de su estilo de comercio, no critique al otro por ser extranjero, no haga discursos xenofóbicos, no amenace su integridad física, si duda de sus negocios, sólo llame a las autoridades necesarias para que hagan su respectivo control.

Estamos en un mundo globalizado, donde el vecino puede ser paisa, costeño, alemán, inglés, belga o chino, nosotros tuvimos la fortuna de nacer en un país rico en diversidad, pero asimismo debemos abrirles las puertas a aquellas personas del extranjero, no lo haga por usted, hágalo por los miles de colombianos que aguantan penurias fuera del país y que a veces los tratan peor.

Los chinos tienen familias que alimentar, buscan sobrevivir, su país aumenta cada vez más en población, no les queda oportunidad más allá que salir a buscar ayuda internacionalmente, si llegan a un país y son tratados mal, les cerramos la oportunidad de crear buenos negocios y además nuestra imagen frente a ese mundo diverso se esfuma. Por supuesto aquí también tenemos familias que alimentar, pero está en el esfuerzo y en la disposición de cada quien para lograrlo.

Si en algún momento los tratados que existen con china cerraran, obligarían a las personas que subsisten con la venta de estos productos y que en su gran mayoría no son ciudadanos chinos, a comprar productos originales, esto les demandaría vender más caro y su modelo económico fracasaría, sin pensarlo mucho acabaría con miles de familias que ni tendrían para ponerse algo chino.

El fin de esta discusión, no es imprimir en camisas chinas frases como “cómprele al colombiano”, lo mejor es intentar llegar a un acuerdo, si la mayoría de comerciantes quieren desplazar a esta gente, lo lógico es que el gobierno determine un lugar para que allí vendan sus productos y no afecten a nadie, donde ninguno de los dos comercios se vea arruinados, como siempre la solución está en el dialogo de ambas partes.

San Victorino y otros lugares como éste en Bogotá, han vendido por décadas productos traídos de china y otros países de libre cambio, aunque la polémica estalló hace poco por el incremento de negocios de ciudadanos chinos, el discurso de “Colombia para los colombianos” aparte de ser xenófobo, no es coherente con lo que allí se vende.