Nacer para seguir muriendo

Vivimos en un mundo paradójico, en un país contradictorio, un lugar donde los discursos no son coherentes, donde todo sentido humano se pierde por los intereses de pocos y en donde nadie tiene segura su vida.
Mientras el Bronx en Nueva York es un condado, el cual alberga un gran número de habitantes, en donde existen varias universidades, hospitales y turismo, por el contrario, el Bronx en Colombia, es una calle, donde el sentido común es llevado por las drogas, la locura y la delincuencia.

Ver como la niñez y la juventud se pierde en el Bronx, al lado del centro político de la capital, es un hecho devastador para la sociedad, la cual ciegamente ha dejado que el problema se siga manteniendo. Este lugar no se descubrió sólo hasta ahora, se sabe de su existencia desde hace 10 años o más y nada importante allí se ha resuelto, más allá de sólo reconocer su presencia y una que otra brigada que no soluciona los problemas a largo plazo.

La calle del Bronx, que en realidad abarca cinco cuadras, es un sitio peligroso, el cual al igual que un vórtice, se expande, atrae allí todo tipo de males y personas. Es mentira que en este lugar sólo convivan indigentes, la facilidad de acceder a todo tipo de cosas ilegales ha generado que lleguen varias personas que busquen comercializar cosas ilícitas y también consumidores, como estudiantes, niños, madres con bebes sin hogar, mujeres pérdidas de todas las edades e igualmente hombres, que alguna vez fueron importantes en sus hogares, perdiendo y dejando atrás todo vestigio de humanidad y valores.

¿Cómo puede existir un sitio así, a pocas cuadras de una base militar? ¿Cómo puede estar cerca de lugares donde se decide el futuro de nuestro país?, ¿Cómo es posible que más de 200 estudiantes y en su mayoría menores de edad, vayan a fiestas en este lugar?, entre uno más analice el tema, más paradojas y hechos ilógicos se encuentran.

Hace más de 7 años, cuando presté el servicio social en el colegio con la policía, conocí la existencia de ese lugar, de el nos decían que era un sitio absorbido por el crimen, allí los ladrones ponían en venta aquellas cosas que hurtaban, que estaba a la venta todo tipo de productos, entre ellos drogas, armas e ilegalidad en general, pero que también había riesgos que no cualquiera aceptaría para aventurarse a tal lugar, como la persecución por bandas criminales, o la estafa con productos robados. ¿Quién con un mínimo sentido común iría sólo para comprar cosas que además fueron robadas, exponiendo además su vida?

Es un lugar, que es de imaginarse como la Deep Web en Internet, un sitio profundo con todo tipo de cosas, muchas veces horripilantes y macabras, un mercado negro. donde se puede conseguir cualquier material ilegal con el fin de hacer daño a la sociedad. Es indignante que luego de tanto tiempo, más de tres administraciones locales, no hayan podido solucionar lo que pasa allí, y en cambio este lugar siga creciendo en todo sentido. ¿Qué magnitud alcanzará este lugar? ¿Se convertirá con el tiempo en otro cartucho y posteriormente después en un parque?

Este tema se le escapa de las manos a cualquiera por la intimidación, la persecución, las bandas criminales que allí operan, las cuales dificultan el accionar de la ley, porque al ser un centro económico de la ilegalidad tan fuerte, el control por mantener este sitio, es de vida o muerte, desde secuestros hasta torturas a los pocos que han llegado a infiltrarse en la red que allí opera.

A diferencia del cartucho, el cual sólo era el centro de reunión de varios consumidores, este sitio es el centro de la comercialización de lo ilícito, de mafias que tienen en su poder sectores como el narcotráfico, la prostitución o la venta de armas.

El problema está llegando a las casas de las personas, por medio de las redes sociales, donde se están empezando a incitar a los menores para que vayan a estos sitios, habló de “estos” porque tristemente el Bronx no es el único, en varias ciudades en toda Colombia, existen lugares así e incluso peores, que, aunque están a los ojos de todos, siguen invisibles.

Sólo preguntas nos salen acerca de este tema, paradojas que más allá de la lógica no se pueden comprender, donde nadie se ha atrevido a mantener un control, y donde la falta de la justicia se ha visto. Mientras las administraciones sigan pasando y no solucionen este problema, nos encontraremos con más madres que van a buscar a sus hijos allí, con la única esperanza de encontrarlos al menos vivos, donde los niños que nacen luego son invitados a hacer parte de una cultura macabra y oscura de la sociedad, donde los alucinógenos son el pan para seguir muriendo toda su vida.

Vivimos en un mundo paradójico, en un país contradictorio, un lugar donde los discursos no son coherentes, donde todo sentido humano se pierde por los intereses de pocos y en donde nadie tiene segura su vida.