El veneno ya no cae del cielo, ahora se riega desde el suelo

Hace más de dos años, el glifosato se dispersaba sin control por el aire, cayendo sobre montañas, valles y bosques de nuestro país, su objetivo, fue acabar con los cultivos ilícitos, hizo tambalear la economía ilegal, y su constante uso, afectó a las poblaciones cercanas, asimismo acabó considerablemente la fauna y flora nativa de algunos lugares.

A partir de estos problemas, se conoció el resultado de varios estudios, que en su mayoría demuestran lo que por pura ingenuidad se sabía, que su uso es perjudicial para la salud, tanto por su propagación en las afluentes hídricas, como también la contaminación en algunas verduras y frutas que se encontraban cerca de las fumigaciones, así que su uso se suspendió.

Actualmente, con el aumento de violencia y disputas en algunos lugares del país por causa de cultivos ilícitos, el Consejo Nacional de Estupefacientes aprobó de nuevo el uso del glifosato, esta vez se dispersará a nivel del terreno y con una serie de normas para que no llegue a ser un riesgo para la vida de cualquier ser. Es difícil volver a confiar en un veneno que fue detectado como agente cancerígeno, aunque sea de bajos niveles, es como convivir con un asesino que ha sido tratado para que ya no sea “tan asesino” ¿Confiaría usted en él de nuevo?

Tener los conceptos claros nos ayuda a entender las cosas de una mejor forma, el glifosato es un herbicida que ataca las enzimas de las plantas, haciendo que no puedan desarrollar ni producir aminoácidos ni nutrientes, y a falta de éstos, en pocas horas la planta se descompone y finalmente muere.

¿Qué tan seguro es el glifosato? Según algunas organizaciones como Monsanto basados en entidades como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, EAP nos explicó que este químico ataca sólo a las enzimas que están presentes en las plantas, así que no hay riesgo en los humanos de enfermarse por éste herbicida, sin embargo, años atrás el Ministerio de Salud y Greenpeace también daban a conocer algunas consecuencias de su uso prolongado, entre las cuales se encontró ; cuatro tipos de cáncer: Hepático, Páncreas, Riñón y Linfoma; y problemas crónicos vinculados a la reproducción y desarrollo de los humanos, como lo pueden llegar a ser, defectos de nacimiento y Mal de Parkinson, entre otros problemas más.

Por supuesto, a mayores palabras, mayores investigaciones y mayor preocupación frente al uso del glifosato, es por esto que el gobierno ha decidido disminuir la concentración de este, para evitar aún más problemas de salud, regulando su cantidad y propagación, por ejemplo, ahora por 1 litro de glifosato se va utilizar 39 litros de agua, algo que no supone un peligro para el país según algunos defensores del proyecto, algo que además demuestra que no se aprendió nada del pasado fenómeno del niño, que casi nos deja sin luz a falta de agua. Pero tranquilos, no hay mayor riesgo para la salud, pues no va ser la ducha de veneno con glifosato puro, que antes caía del cielo.

Como siempre, las decisiones recaen sobre diferentes sujetos y nos ponen a escoger entre lo que hay que erradicar primero y lo que no, si se permite un crecimiento de la ilegalidad y delincuencia debido a los cultivos ilícitos, o si se erradica haciendo que los habitantes de las regiones afectadas puedan llegar a enfermarse por la fumigación.

Entre las zonas con mayor presencia de cultivos ilícitos se encuentran: Meta, Bolívar, Cauca, Huila, Caquetá y Vaupés. Cultivos que van desde la siembra de Marihuana hasta de Coca. Son regiones donde hay una alta diversidad en cuanto a fauna y flora, grupos étnicos importantes, nacimientos de ríos y cultivos de todo tipo de alimentos indispensables. Espero que la tierra aguante ahora, este veneno que años y años ha afligido a estos departamentos.

Hay que mantener un equilibrio que beneficie a la sociedad, que por una parte acabe con el narcotráfico, pero que, por otra, no afecte a las personas, animales o plantas con tal de lograr ese fin. Si bien, la cantidad y distancia de fumigación con el glifosato, va ser menos en cuanto a propagación, lo mejor que podemos aportar, son alternativas que tengan 0% de probabilidad, de enfermar a quienes viven en nuestra adolorida patria, que no se salva por ninguna parte, de pagar las culpas de personas que sólo la quieren explotar.

Aprovechando que estamos en una época donde queremos la tan anhelada paz, es posible que los cultivos ilícitos empiecen a disminuir sobre el territorio colombiano. A continuación, daré algunos sencillos ejemplos que podrían remplazar el uso del glifosato en el país.

Como siempre es mejor “prevenir que curar”, en este caso, es mejor “prevenir que envenenar”, una vigilancia preventiva, ayudaría a evitar usar decisiones tan radicales después, sin embargo, esto supondría educar a todos los habitantes del país sobre las actividades económicas de cualquier tipo.

Se podrían crear campañas de eliminación manual, en vez de gastar tanta agua, tantos hombres, tanto veneno, y con esos recursos, disminuir la tasa de desempleo, dando trabajo a personas que puedan eliminar el problema de raíz o mejor, la planta de raíz.

También se podría recurrir a técnicas antiguas, si lo que se quiere hacer, es que la planta muera por falta de producción de nutrientes, que es lo que al final de cuentas el glifosato hace, entonces debemos cubrir el sol. Se podrían utilizar telas negras que taparan las plantas y luego ser reutilizadas en otros campos.

Estas soluciones son algunas cosas que he pensado, basándome en el equilibrio, ya que el bien común está, en pensar estrategias que beneficien mutuamente a la sociedad, por una parte, eliminando los campos donde los criminales ganan económicamente y por otro lado erradicando focos de inseguridad de una manera más natural, pero, sobre todo, cuidando la salud del ecosistema y de las personas.

Hace más de dos años, el glifosato se dispersaba sin control por el aire, cayendo sobre montañas, valles y bosques de nuestro país, su objetivo, fue acabar con los cultivos ilícitos, hizo tambalear la economía ilegal, y su constante uso, afectó a las poblaciones cercanas, asimismo acabó considerablemente la fauna y flora nativa de algunos lugares.